Venus en Piscis

 


Cualquier planeta en Piscis es difícil de explicar. Su energía se esparce en otro nivel, el de la fantasía, y colorea todos los lenguajes posibles. Es amante del arte, la poesía, la música, el cine, la fotografía como escapes a mundos fantásticos. La persona con Venus en Piscis cree en la magia y en los cuentos de hadas, aunque cargue varias desilusiones en su equipaje. Su imaginación es infinita, capaz de remontar en cual barrilete las historias más surrealistas. La vibración de este signo coincide con todas las disciplinas esotéricas y resuena con facilidad en el mundo de los sueños.

Valora la sensibilidad, la compasión, la entrega, la espiritualidad y el silencio. Y es inevitable que le atraigan las personas románticas, soñadoras y sensibles. Pero no todo lo que le gusta es maravilloso, muchas veces siente atracción por personas débiles que buscan a alguien que los rescate de sus vidas desorientadas, y otras veces es el propio Venus en Piscis quien busca un salvador.  En algunas oportunidades termina envuelto en relaciones con personas confusas, dependientes, aniñadas, que le piden sacrificar sus necesidades personales. Su extrema sensibilidad no encuentra bordes y en su campo de atracción pueden entrar los más difusos personajes. 

La gran dificultad que se le presenta es ver la realidad sin filtros que la distorsionen. No puede evitar la idealización, porque el amor mismo es un concepto idealizado. Siempre anda buscando al alma gemela, a pesar de las muchas decepciones que hay en su historial. Cuando decimos que alguien es un enamorado del amor, estamos hablando de Venus en Piscis.  La capacidad de entrega es total, pero suele establecer relaciones en las cuales la simbiosis y la dependencia emocional lo llevan a perder la propia individualidad. El romanticismo y la magia pueden elevar la relación a un nivel sublime, lo complejo es que no suele durar para siempre, porque no es real.

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