La Luna en Acuario
Que todo fluya, que nada se aquiete, y más aún que nada se nos pegue. La persona que nace con la Luna en Acuario necesita espacio para abrir sus poderosas alas y mantener así la suficiente distancia para que nada se acerque demasiado. Desea mucha libertad para crear, innovar, cambiar, reinventarse cada tanto y que nada nunca sea igual a sí mismo. Esta Luna distante mira todo desde lejos y su mundo emocional parece estar a millones de años luz, en alguna otra galaxia. Desarrolla un miedo a la intensidad emocional muy difícil de identificar y reconocer desde el mecanismo. Teme entrar en contacto con sus sentimientos y le cuesta mucho involucrarse en las relaciones, porque la angustia ante un posible corte es tan inabarcable que le resulta imposible de elaborar. Inmersa en el mecanismo, la Luna en Acuario se anticipa a esa posibilidad tomando una distancia afectiva que le ofrezca la oportunidad de mantenerse libre, suelta, abierta y desapegada emocionalmente.
En estos
tiempos de transición entre la Era de Piscis y la Era de Acuario hemos leído y
oído acerca del desapego como una práctica saludable para aceptar la
impermanencia de la vida. Pero el desapego puede ser un mecanismo difícil de
desarticular para la Luna en Acuario, antes de convertirse en un talento. La
diferencia radica en el punto en el cual se hace pie. Si está tratando de huir
de la angustia que le provoca el miedo a la pérdida entonces es el lado
infantil el que reacciona. Pero si el desapego es el resultado de un recorrido
de la conciencia, una comprensión acerca del continuo fluir de la existencia,
entonces podemos considerarlo la expresión de un talento. En definitiva, nos marca
la distancia óptima para ver las cosas desde una perspectiva más sana, y nos
ayuda en el proceso de aceptación de la realidad. La teoría del desapego
seguramente es todavía un desarrollo del futuro, en los tiempos que vivimos, vamos predicando la teoría del apego.
La Luna en Acuario tiene este potencial de ser desapegada, pero mecánicamente cuando la intensidad emocional sube, su umbral de tolerancia emocional empieza a bajar, y abruptamente se corta la corriente afectiva, casi de la misma forma en que se corta la electricidad. Así cuando una relación se vuelve estable se siente atrapada y desea liberarse. Para esta Luna el afecto queda asociado al concepto de libertad, aunque en la práctica vincular puede traducirse como temor al compromiso. Conservar su libertad es una defensa en contra del apego, y así pasa mucho tiempo en el auto boicot de sus relaciones, cortando o manteniendo relaciones abiertas para que nunca lleguen a estabilizarse.
Esta Luna tiene el difícil aprendizaje de contactar y reconocer esa angustia originaria ante una madre inconmensurable, cálida y presente, distante y ausente, para abrirse a la posibilidad de tener relaciones en las que haya apego, aun sin perder su libertad.
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