La Luna en Leo
Desde el instante en que una persona nace con la Luna en Leo es tratada como alguien especial por su madre y los demás integrantes de la familia, convirtiéndose en el centro de todas las atenciones, deseo que será sostenido a lo largo de la vida en la búsqueda de un entorno que la admire y confirme su brillo personal, repitiendo una y otra vez la pauta infantil. Los problemas asoman con su salida al mundo exterior.
Ante la pretensión de continuar siendo tratada como alguien
especial, encuentra que los demás la ven como un ser más en el universo de
seres y esas respuestas la descolocan, desmoronan su autoestima y se siente
profundamente insegura. Para no hacer evidente la angustia que le genera el
aparente no reconocimiento exterior, monta una escena para atraer la atención
negada, se ofende, el orgullo aumenta, y muchas veces converge en un
comportamiento soberbio, sin advertir que el efecto resultante suele ser
contrario al que espera conseguir.
No obstante,
es curioso, pero no a todas las personas con la Luna en el Leo les gusta estar
bajo la luz de los reflectores. Existen algunas singularidades leoninas que
huyen de la exposición y se ponen tímidas, por miedo al rechazo. Prefieren ir
por la vida sin llamar la atención, sorteando situaciones que las dejen
ubicadas en el centro de la escena, aunque no siempre lo logren. No es que no
necesiten el reconocimiento de los demás, pero temen no ser aceptadas, y no
toleran bien la crítica.
En cualquiera de sus versiones, cuando la Luna en Leo siente que los demás le hacen sombra, y opacan su brillo, tiene que compensar esa pérdida de identidad y usa todo tipo de artilugios para elevar su autoestima devaluada, a fin de volverla a nivelar. Anclada en el mecanismo suele confundir amor con admiración, es decir que se siente amada en tanto exista un otro que la halague, la admire y realce su posición central. En su efecto exagerado, una Luna en Leo puede ser muy egocéntrica y autorreferencial. Tan centrada en sí misma no puede ver más allá de su propia luz. Sin embargo, si logra salir de la pauta mecánica, puede ser muy cálida y se expande generosamente hacia los demás.
Tiene la tarea de
aprender a reconocer su propia luz sin esperar que sean los otros quienes la
enciendan, es decir la Luna en Leo tiene que aprender a dejar de esperar la
resonancia de los demás, es decir dejar atrás la necesidad de aplausos y una de las formas de hacerlo es a través de
actividades en las que pueda crear, y en todo caso recibir esos aplausos por
sus creaciones.
Buscar
canales de expresión alternativos es una opción válida para las Lunas en todos
los signos. Si volcamos nuestra energía lunar en un trabajo, en una actividad
que nos apasione, en una vocación, en un proyecto, entonces la carga se
distribuye de una forma diferente y dejamos de buscar continuamente a alguien
que satisfaga todas nuestras expectativas emocionales.
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