La Luna en Cáncer
El signo de Cáncer es la energía que interioriza, y la Luna es su mejor amiga, porque es el planeta que rige la energía de este signo. La persona con esta Luna necesita tener cerca un refugio que la ampare del mal clima que hay en el exterior. Busca anidar en un lugar cálido, suave y contenido, en el cual no sólo se sienta protegida, sino que además no tenga necesidad de pedir nada, porque ya todo le ha sido dado. En el refugio canceriano, siempre hay alguien que sabe lo que la persona Luna en Cáncer necesita, sin que deba hacerse explícito. Esa figura que todo lo sabe con anticipación es la madre, cuya presencia se hace imprescindible más en un sentido figurado que concreto.
En la infancia esa
energía de cuidado, protección y nutrición se ofrece como base afectiva segura
para el desarrollo posterior, pero en la adultez la pretensión de sostener esa
dependencia afectiva se vuelve un mecanismo regresivo. En este nivel, cuando se
siente insegura, la persona Luna en Cáncer busca abrigo en la familia, en el
hogar, en el pasado, o en su mundo interior. Estos son los lugares seguros a
los cuales regresar cada vez que el mecanismo comienza a funcionar. Se encierra
en sí misma, se aísla, se esconde en su casa, en su interior y espera que los
demás intuitivamente sepan lo que está sintiendo sin dar ninguna pista que los
oriente, poniendo en evidencia esta pauta regresiva a lo infantil.
No hay dudas
acerca de su capacidad para registrar las emociones. En la rueda zodiacal
Cáncer es el primer signo que interioriza, contacta y registra lo que está
ocurriendo en el nivel emocional. Su anhelo más profundo es quedarse allí
protegiendo su mundo interno con altos muros. Es frecuente que los demás, en el
mundo exterior perciban en esta Luna cierta frialdad y dureza aparente. Da la
sensación de habitar una fortaleza, pero del otro lado del muro hay un niño
asustado que necesita que lo cuiden y lo protejan, aunque los que lo rodean no
lo sepan.
Su mundo de
pertenencia es cerrado, íntimo y familiar. Para la Luna en Cáncer no hay
pertenencia en los mundos impersonales. Estos le producen un sentimiento de
desprotección que amenaza su sentido de seguridad interna. La incertidumbre la
desestabiliza, evita confrontar con lo desconocido y lo nuevo, se retrae frente
a la agresión y reacciona ante lo racional y distante porque en estas
situaciones lee la ausencia de afecto. El amor es sinónimo de conexión
emocional, e implica cierta simbiosis y apego ligado a los cuidados maternales.
En una
relación no importa quien asuma el rol de madre, pero alguno de los integrantes
encarnará esa función. Asumiendo este rol se hace indispensable para el otro. Escapar
a esta dinámica de roles madre / hijo, supone que la Luna en Cáncer pueda
comprender y liberarse del mecanismo, es decir, pueda terminar de cortar el
cordón virtual que la mantiene unida con la madre real, aun en la adultez, para
dejar atrás la demanda afectiva, la dependencia, y la exigencia de que los
demás adivinen sus estados emocionales y respondan a ellos. De esa manera se
evitarán confusiones y malos entendidos que terminan reforzando el mecanismo de
aislamiento como consecuencia de no sentirse comprendida.
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